martes, 3 de julio de 2012

El espejo: su propia versión de los hechos




Alicia me conminó a no hacerlo. Entrevistar a Globina me había dejado en un estado deplorable. No quedaba de mí ni la gracia propia de mi especie. Es una buena mujer, esta Alicia. Te trata bien aunque no lo merezcas. Yo no podía fallarla. Tras años en el arroyo me había rescatado. El encargo era de tercera, pero era un trabajo después de años sin un mal artículo que llevarme a la pluma.

Así que cogí de nuevo la gabardina, subí los cuellos desgastados ya del uso y me encaminé a la trastienda. Además de buena, Alicia se pasa de ingenua. Yo sabía de sobra que el espejo no podía haber ido a parar muy lejos. A los criminales se les atrapa cuando vuelven al lugar del crimen. Los escritores son una especie peligrosa de criminales y jamás se alejan de sus creaciones.

Al fondo, cubierto con papel de estraza marrón, como cualquier cosa, me esperaba. El cortaplumas me temblaba en la mano cuando rasgué el cordel que lo mantenía encerrado. Parecía mentira: una barrera tan frágil que sin embargo contenía... contiene... lo que contiene.

Por un momento, una vez el papel basto hubo caído al suelo, pensé en la consabida frase: "Espejito, espejito". Tuve el buen juicio de abstenerme. Lo que vislumbré por el rabillo del ojo no parecía propenso a las bromas.

- Buenas noches, señor espejo.

- Buenas noches, señor chimpancé.

- Me gustaría hacerle algunas preguntas.

- Por supuesto.

- Usted no refleja ¿verdad? Quiero decir... - Nunca me había sentido tan torpe.- 

- Sé lo que quiere decir. Yo reflejo. Lo que muestro no es siempre lo que el que mira desea ver.  A veces es lo que espera ver. No soy amigo de sorpresas si no vienen a cuento. 

- Había oído lo contrario.

- Le han mentido, señor mío. Cuando una mujer hermosa se mira en mi superficie trata de no fijarse en sus imperfecciones, pero las conoce. Ocurre lo mismo con las esquinas torturadas del alma. Los habitantes de mis profundidades no arman escándalo, son discretos. Por eso también son más terribles.

- No sé si le entiendo.

- Sí, sí me entiende. Aquí abajo no encontrará asesinos sanguinarios. Encontrará crímenes por amor. Encontrará atrocidades que querrá justificar y no podrá. Mis inquilinos dejan un poso más incómodo que aterrador. 

- Entonces no nos contarán historias de terror.

- La vida, señor Max, es una historia de terror sin necesidad de aderezarla demasiado. De todas formas no queda mucho para que pueda juzgarlo por usted mismo.

No quise ver mi rostro en el espejo. No quise ver nada en el espejo. Y por otra parte no puedo esperar a verlo...



4 comentarios:

Quanta dijo... at 3 de julio de 2012, 0:41

Si el espejo no miente..., lo que nos cuente puede ser terrorífico, porque no hay monstruo peor que nosotros mismos...

Alicia Pérez Gil dijo... at 3 de julio de 2012, 0:52

No hay atrocidad peor que la que se comete por una buena causa...

Manu Gordon dijo... at 3 de julio de 2012, 12:40

Las preguntas están claras... Hay espejos dentro de Ud?? mantiene algún tipo de relación con ellos... es consciente de que si rompe con ellos tendrá siete años de mala suerte?? ... tiene algún ídolo dentro del mundo de los espejos, es decir, en quien se refleja??... le da "corte" romper a llorar?? cuente, cuente!

Alicia Pérez Gil dijo... at 3 de julio de 2012, 14:36

Jajajajaajjajajajajajaja.

Me niego a dejar que el pobre espejo conteste a todo eso. Como ha hablado más o menos bien de mí, le voy a salvar de tus artes manipulatorias XDDDD

Eso sí, te vas a llevar el premio al reportero más dicharachero... Con permiso de Guatau-Kermitt.

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