sábado, 24 de noviembre de 2012

La caja de Pandora


Mi papi se llama Jesús Guzmán y vive aquí

- ¿Señor chimpancé?

- Dime, monada.


- ¡Que yo no soy un mono!
- ...

- ¿Señor?

- ¿Sí, bonita?

- ¿Puedo hablar ya?

- Claro, claro, habla, que están todos esperando.

- Me dijo que podía decir lo que yo quisiera.

- Que sí, que sí, lo que tu quieras, ricura.

- Señor...

- Y ahora ¿qué?

- ¿No me presenta?

- Si ya está ahí tu foto.

- Señor, a los otros les ha presentado.

- Tú no necesitas presentación, guapísima. Tú eres una estrella.

- ¿Señor mono?

- Dime...

- Tengo ocho años y soy pequeña, y a veces no controlo bien mi carácter, pero...

- No pasa nada, cielo.

- Sí pasa, verá...

- ¿Qué pasa?

- ¡Que no soy idiota! Si no me quiere presentar no me presente, que me valgo yo solita, pero no intente colármela que va a salir perdiendo.

Señoras y señores, con todos ustedes nuestra precocísima crítica de cine: Pandora. Tiene ocho años, unos bonitos ojos verdes y, como habrán visto, todas las papeletas para que mi relación con la botella se vuelva aún más estrecha. Yo no quería una criatura aquí, pero esta es la cinéfila mejor informada que se ha presentado y no hay publicación sin cartelera, así que les dejo con ella.

Eso sí, no se acerquen mucho, que lo mismo...

Hola... Esperen un poquito que les hago mi reverencia inicial. Me ha enseñado mi papá que hay que ser educada. Y ustedes se han tomado la molestia de venir a verme, así que yo me inclino, me levanto la túnica un poquito para no tropezarme y les agradezco su atención. Espero no ponerme colorada y no tartamudear. Me gusta la gente, pero a veces me pongo nerviosa. Yo... bueno, si hay mucho ruido pierdo un poco los nervios ¿saben? El niño que sale conmigo en la foto lloraba tanto... Ahora ya no ¿A que es mejor así? Es muy guapo. Un momentito que me parece que se agita. Pero ¡qué digo! Si no puede moverse.

Bueno, da igual, creo que no les he dicho que me llamo Pandora. Sí, soy Pandora y tengo una caja. Se suponía que no podía abrirla, pero es que tengo ocho años y soy un poquito curiosa... Un poco solamente. Así que la abrí y allí encontré un montón de películas. Algunas eran muy viejas y otras no tanto. Mis favoritas son las que no tienen colores y la gente no habla pero hay una música muy macabra que a algunos les da mucho miedo y a mí mucha risa. Porque cuando sale esa música yo sé que alguien va  ahacer esas cosas que me gustan. Jijiji. Y sé que esos señores que hacen esas cosas son buenos amigos míos.

Hay otra Pandora que también tenía una caja, pero en su caja había pecados y maldades gordas y feas. Mis maldades son más... Bueno, a mí me hacen gracia.

Me han dicho que tengo que venir a hablar con ustedes los sábados, pero que este era solo para decirles hola y que me fueran conociendo. A mí no me importa venir los sábados, porque no tengo cole. Yo durante la semana hago cosas... No les puedo decir qué cosas. Lo entienden ¿verdad? Cuando le digo a la gente lo que hago, enseguida se asustan y salen corriendo. Y yo me quedo solita y no me gusta estar solita.

Ahora tengo al mono Max. Se pone gruñón cuando no le hacen caso, pero me trata bien. Me deja tirarle de la cola si no le hago mucho daño. A lo mejor, si me porto bien; pero bien, bien requetebién, me deja cortarle una orejita...

Ahora les dejo, hasta la semana que viene. Vendré disfrazada y les contaré una peli de esas en las que salen mis amigos. hasta entonces, por favor, no se olviden de visitar la oficina de mi papi, que está aquí, y vengan de vez en cuando a ver a mis compañeros.

¡Un beso para todos!




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