martes, 18 de diciembre de 2012

Al fondo a la izquierda



El relato de hoy venía de la mano de una rana. Chimpancé y rana, bucólico. En breve en lugar de La Voz del espejo seremos La llamada de la Selva. Lo sé, cualquier chiste que hagáis lo hemos hecho el bicho verde y yo mil veces. hay parejas que están abocadas a la comicidad.

En cualquier caso digo venía y no viene.

Esta mañana me he despertado con una pata de cuatro dedos en la cara y un cuerpecillo temblón a mi espalda. No debimos volver tan tarde anoche. Al menos los dos estamos vestidos. Cierto que su tono hierba es más oliva a estas horas y que mi pelaje no recuperará su lustro en siglos, pero al menos estamos vivos.

No sé por qué eso me sorprende. No es la primera vez que bebemos juntos, ni la primera que amanecemos juntos. Sin embargo conservo el recuerdo inquietante de un hombre que le susurró algo al anuro. Después solo pude arrastrarlo hasta la oficina. Iba a escribir un relato corto de los que se encuentran en  su Blog o en su Wattpad, pero ahí está, roncando. Diría que plácidamente, pero el hecho es que no.

Y la cosa es que en nada llegará la jefa, que desde que somos legión -que no me oiga o despertaré sus miedos más ocultos.- se pasa por aquí más que por la milla de oro. 

Yo te aprecio, Gustau, pero no voy a estar aquí para presenciar ese encuentro. Me voy. Ya sabes dónde está la salida:

Al fondo a la izquierda



Mientras preparo el café y las tostadas me llaman al móvil desde un número que no conozco. La voz dice pertenecer a la Secretaría de la Facultad de Química de la Autónoma. Después del saludo inicial y de confirmarle que soy quien soy, me suelta la bomba: Me dice que la Química Orgánica de cuarto curso la tengo suspendida, que han encontrado una nota que se perdió en mi expediente y que mi título, por mucho que lo firmase el Rey, ya no tiene validez legal.

El silbido de la cafetera se mete en mis oídos en ese momento, saltan las tostadas y se me cae el móvil al suelo, desmontándose en varias piezas. Me pellizco en el brazo, para comprobar si estoy durmiendo, si estoy dormido, si no estoy jodido. Se me saltan las lágrimas, pero no sé si en sueños los pellizcos duelen, nunca lo había probado antes. Así que me tapo la nariz y la boca con fuerza, para ver si a pesar de ello continúo respirando y esto es solo un sueño. Al cabo de un minuto, casi morado, quito las manos con una sensación de ahogo, más el agobio de saber que no estoy en un sueño, que esto es real.

Pero, ¿cómo es posible? Si justamente ese siempre ha sido mi sueño recurrente sobre las cosas inacabadas, si la química orgánica de cuarto ha sido siempre la asignatura que se me quedaba colgada. ¿Es el fin del mundo? ¿El tiempo en que se hacen realidad todos los sueños? ¡Pues haber empezado por uno en el que soy millonario, joder!

A ver ahora que hago con el doctorado en Ciencias Químicas, con mi post-doctoral en Miami, con mi grupo de investigación en el Centro de Referencia de La Laguna, con la mitad de mi existencia. Se me ha jodido la vida, los últimos veinte años a tomar viento por un puto papel traspapelado que ya no debería importarle a nadie.

Como un autómata me tomo una taza de café frío, doy un par de mordiscos a unas tostadas secas y tristes, y me voy a trabajar, aunque solo sea por no variar la rutina habitual.

En el metro todos me miran, la rubia frente a mi me guiña un ojo y se muerde el labio inferior mirándome con lascivia. Vaya, al menos algo positivo en un día para olvidar. Mientras la miro e imagino lo que podría suceder si me atrevo a seguirle el juego, me pongo como una moto, presiento que me va a doler la presión en los bóxer cuando me ponga palote, pero me da igual, dejemos que la cosa fluya, a ver si se arregla el día.

Mientras siento crecer mi excitación, no puedo evitar darme cuenta: No me duelen los huevos, no hay presión contra los bóxer. Cielos, pero, ¡si estoy desnudo! A pesar de darme cuenta de ello, sigo excitado como un mandril, la rubia sigue mirándome, sonriendo, mordiéndose el labio inferior, las señales son clarísimas. Envalentonado, me levanto y avanzo, apuntando la proa hacia ella, con una sensación de triunfo casi olvidada.

En ese momento me despierto, sudando, aún excitado. Vaya, así que ¿todo ha sido un sueño? Con lo interesante que se estaba poniendo, y me despierto en lo mejor. Si es que, ¡tengo mala suerte hasta en sueños!

Me levanto, voy al baño, me ducho, y me lavo los dientes. ¡Coño!... ¡Algo se mueve en la boca!... ¡Un diente!... ¡Se me ha caído un diente!..., ¡No…, dos!…, ¡Toda la piñata se mueve y abandona la encía al paso del cepillo!

La sangre cae en el lavabo mientras me miro en el espejo, atónito, sin saber qué hacer, con miedo a tragar saliva por no engullir a la vez algún diente, con miedo a pasarme la lengua por las encías para comprobar si es una alucinación y no se me ha caído más que un trozo de alguna muela cariada o si es real y me acabo de quedar desdentado.

En ese momento me despierto, sudando, aún estoy temblando. Esto se está poniendo realmente tétrico. Me da miedo levantarme por si lo hago con el pie izquierdo, me aterroriza mirar bajo la cama por si veo lo que no debo ver.

Gustau SAntos Casademont
Estoy realmente jodido, si sigo soñando no se como despertarme, y si no estoy soñando estoy haciendo el idiota, pero no se como diferenciar en que estado estoy, si despierto o soñando.

Lo único que recuerdo haber leído sobre los sueños, en algún extraño libro, en alguna perdida página de internet, es una frase oscura que decía “la salida, al revés que los lavabos, está siempre al fondo a la izquierda”.

Así que me voy a dar la vuelta, a ver si me duermo, a ver si sueño, a ver si encuentro la salida, y con suerte encuentro la misma salida en cada nivel del sueño. Claro que nunca sabré si he salido de todos los niveles, pero dicen que lo importante no es el destino, sino el camino.

Y tú…, ¿sabes si estás realmente despierto?

8 comentarios:

Diego Castro Sánchez dijo... at 18 de diciembre de 2012, 15:38

La trampa mortal de las cosas inacabadas. La eterna espada de Damocles y la sensación de que en cualquier momento la vida se nos puede desmontar. Tan sólo con que una de las frágiles patas del banco se quiebre...el mundo del revés. Ni casa, ni perro, ni coche, ni mujer, ni peluqería los sábados por la mañana, ni copas/tapas el viernes después de trabajar. Y el tiempo que mientras tanto ha pasado de forma tan inexorable que ya es imposible remontarse al pasado para pegar con loctite los trozos ratos de una porcelana de china que parecía buena.

Prefiero el Libro de las Tierras Vírenes, de Kipling. El Libro de la Selva es una adulteración merecedora de la hoguera. Pero no me hagáis mucho caso. Yo soy un sosainas.

Diego Castro Sánchez dijo... at 18 de diciembre de 2012, 15:49

Por cierto... ¿esto está escrito a dos manos? Es que el tono entre la primera parte y la segunda supone un salto un tanto abrupto... Del... ¡oh, Dios mio, mi vida se va a la mierda! al ¡Ñam, ñam.. me voy a jincar a una rubia en el metro!...

Alicia Pérez Gil dijo... at 18 de diciembre de 2012, 17:36

El comentario también da miedo...

La llamada de la selva, de Jack London ¿Es una copia de Kipling?

Diego Castro Sánchez dijo... at 18 de diciembre de 2012, 18:45

El libro de la selva... El título de la película de Disney. El libro original se titula El Libro de las Tierras Vírgenes. La llamada de la selva de London, no lo conozco. De London conozco La Quimera del Oro y Colmillo Blanco. ¿El comentario de miedo? No era mi intención....

Quanta dijo... at 19 de diciembre de 2012, 2:01

No pidas a los sueños nada que no sean saltos abruptos del mayor dolor al mayor placer. Bueno, en realidad lo que pasa es que en mi gran cabeza (¿gran cabeza? dilo claro, ¡cabezón!) habitan varias personalidades y cada frase puede ser de una de ellas de forma totalmente aleatoria. Bah! No hagas caso al gilipollas con sus frases rimbombantes, acaba de beber mas de la cuenta y está borracho. Bueno, pues como decia, cuando empiezo un relato nunca se como va a evolucionar. Tas enterao, menelao? :-) Pos eso, del primer pelo de la calva al ultimo callo con garbanzos, el relato y sus defecto-virtudes son todos de la puñetera rana verde.

Diego Castro Sánchez dijo... at 19 de diciembre de 2012, 9:06

Con esto de los avatares no me entero mucho... Quanta es la rana? Dioses, y yo que pensaba que tenía el don de ubicuidad. Sí, ya sé que la palabra no está mucho dentro del contexto...pero sigo enganchado al último capítulo de Aida y el concurso de debates del Luisma.

Quanta dijo... at 19 de diciembre de 2012, 16:44

La rana Gustavo, el reportero mas dicharachero de todo internet, es el autor del blog "Quanta out of nowhere", y por ello su avatar es el de Quanta. Es solo por una simple cuestion de "timidez".

Diego Castro Sánchez dijo... at 19 de diciembre de 2012, 17:08

Internet....ainsssss. Te dejo, estoy viendo Lawrence de Arabia en Youtube.. internet...ainssss
Por cierto, ¿no parece que internet está lleno de circulos concéntricos?Aparecemos y desaparecemos en un sitio y en otro, siempre girando alrededor de un mismo centro.

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